viernes 6 de marzo de 2009
Después de una dura deliberación por parte del jurado ya conocemos el nombre de los ganadores.
El primer premio en microrrelatos es para
El amor de mis fobias, de Juan Jesús Torres.
El primer premio en ilustración es para
El demiurgo, de Alejandro Rico.
Menciones especiales:
En microrrelato:
- Help me, Marx!, de Manuel España.
- En un futuro no muy pasado, de Miguel González
En ilustraciones:
- Escupe, de Pedro Parra
- Al borde de la ciénaga, de Félix Espejo
Muchas gracias a todos y todas los que habéis participado, esperamos que hayáis disfrutado del concurso y de la obra de Max Ernst.
Sistema de valoración
Enviados los trabajos (micorrelatos e ilustraciones) al jurado, integrado por José María Merino, Andrés Neuman, Juanjo Sáez, Mario Martín y Lucía Vázquez, este ha procedido a hacer una selección teniendo en cuenta una serie de criterios.
Además de la calidad de la obra, el jurado ha tenido en cuenta otros aspectos, como la relación existente entre la obra original de Max Ernst y el trabajo presentado o el grado de originalidad y creatividad.
Una vez realizada una preselección, han puntuado del 1 al 5 sus cinco trabajos preferidos. Aquel que más puntuación ha obtenido es el que se ha erigido como ganador del certamen.
Inspirado en la obra gráfica La anunciación a papá: “Querido padre, no desesperéis... Max Ernst.
La primera de mis fobias fue la más especial, jamás he temido tanto a nada como al viento. Su pérdida me causó trastornos, pero lo superé. Pronto llegarían otras; auclofobia, dementofobia, ilingofobia, colpofobia, monopatofobia, ataxofobia, pnigofobia, cleitrofobia, epistaxiofobia…
Todas dejaron su huella, pero aún conservo el tacto del viento en mi piel, y tendría mi pelo despeinado en su honor si no fuera porque la hipertricofobia me obligó a cortármelo al cero y ya me he acostumbrado.
Todas me abandonaron, reconozco no ser un gran amante.
Hace poco he vuelto a ilusionarme, una nueva fobia ha entrado en mi vida de forma decidida, dispuesta a cambiarla, se llama fobofobia. Al principio fue algo así como un coqueteo, pero ha ido a más, y para qué negarlo, he perdido la cabeza por ella. Claro que ahora más que nunca echo de menos mi anemofobia.
Cosas del amor y cabezas desubicadas.
Inspirado en la obra gráfica ... bajo mi blanca ropa, venid conmigo, so insensibles ratas mitradas... Max Ernst.
El insomnio de los pinceles lo mantenía despierto. Marx, con su inagotable afán de hacer sobrevivir a su personaje, corregía las sombras de luna con trozos de celofán amarillo. Llevaba noches estirando la sentencia, en ocasiones, consiguió pixelar el inexorable destino. Los bocetos, sin embargo, ante la terrible sombra, dejaron de manifestarse. Aquella guerra era inútil y los colores marcharon al exilio, sólo quedaron algunos papeles y aquel arco iris de tonos grises. Ahí fue cuando Marx tomó conciencia. Posiblemente, dejó de insistir hacia los años 30, el peso de la sombra fue insoportable incluso para un experto en derribar realidades. Se erigió ante el lienzo con la derrota en los párpados, y trazando firme a su personaje le dijo: “de veras que lo siento, pero lo que no te ocurra en este lienzo te ocurrirá en el siguiente”.
Miguel González
Inspirado en la obra gráfica ... bajo mi blanca ropa, venid conmigo, so insensibles ratas mitradas... Max Ernst.
- Anda cariño, tráeme una hojita de hierba buena de la maceta del balcón, ¿quieres?
- Gracias.
- ¿Qué es eso?... ¿¿Qué es eso??
- Trae.
- Un… ¿Dibujo?
- Pero… ¿No sabes que no se puede dibujar? ¡Está prohibido, hija mía!
- ¿Quién es este hombre?... ¡Oh! ¡Dios mío!
- ¿Cómo se te ocurre? ¡Lo han prohibido! ¡Ya lo sabes!
- ¿Por qué lo has dibujado así? ¡¿Estás loca?!
- Tíralo.
- No. ¡Destrúyelo!
- Bueno… Lo haré yo.
- Espera…
- ¿Dónde lo has dibujado, cariño?
- ¡¡En la mesa de la ventana!!
- ¡Hija mía! Entonces…. ¡Te han visto!
- Por favor. ¿Qué has hecho?
- Tienes que… ¡Tenemos que irnos! ¡Ya!
- ¡Corre!
- Espera… ¡Llaman a la puerta!
- ¡Pero qué has hecho!
- ¡Escóndete!
- ¡No! Espera…
- Ven aquí.
- Te quiero hija mía…. Lo siento.
- Te quiero… Lo siento.
…
- ¿Mamá?


